La vida es mejor cuando surfeas

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Nosotros no tenemos ninguna duda: surfear le pone color a la vida y la alegra. ¿Qué pensáis vosotros, Free Surfers? Hay miles de miles de pequeñas cosas que hacen que tu vida mejore cuando surfeas habitualmente, y aquí van algunas:

Haces amig@s. A tope, no puedes parar de hacer amig@s surferos. Os conocéis en la playa, en el parking en las clases… en cualquier parte, pero vuestra pasión os hace conectar y, hasta cierto punto, inseparables. El buen rollo que hay en el ambiente cuando te juntas con ellos, no es comprable a ningún otro.

Tienes un estilo de vida saludable.  Quizás no el 100% de tu tiempo, pero sí la mayoría. Cada vez eres más consciente de que la comida afecta a tu rendimiento, y a tu estado de ánimo, y comienzas a fijarte. También te interesas por otros deportes que puedan ayudarte a seguir mejorando con el surfing. Prefieres madrugar para pasar el día en la playa, que salir de fiesta toda la noche ;)

Gimnasio gratuito. Un deporte bien completito, divertido y que no da pereza. ¡Es mucho mejor que cualquier gimnasio! Y muy económico :) Una vez os hacéis con la equitación necesaria, el resto es totalmente gratis, e impagable.

Superas tus límites. Empezarás creyendo que ni siquiera eres capaz de coger una ola y ponerte de pie; después verás a los demás hacer maniobras, y te parecerá imposible; después creerás que no puedes convertirte en pro y… ¡kabooom! :D Casi no te lo puedes creer pero has pasado de no mover un dedo a necesitar hacer surf varias veces por semana :)

Vences a tus miedos. Muy relacionado con lo anterior. Con vuestra pasión por el surf podréis acabar con cualquiera de vuestros miedos, enfrentaros a ellos y, aunque todavía los sintáis un poquito, podréis usarlo para llenaros de energía y estar siempre alerta.

Viajas y disfrutas de tu entorno. El surf os convertirá en viajeros incansables; en perseguidores de olas.  Además, entenderéis más que nunca a la naturaleza y, por momentos, casi os parecerá que podéis dialogar con ella a través de las olas.

Y todavía hay mucho más, pero… ¡tenemos que irnos al agua!