Justine Dupont cierra el año accidentada

Surf camp pack en Fuerteventura 290€
Mas información

Ya estamos a punto de despedir al 2022 y dar la bienvenida a todo lo que el 2023 tenga reservado para nosotr@s… Pero por mucho que celebremos el Año Nuevo, hay algunas cosas que no cambian, como la pasión de de algun@s surfers por las olas grandes. Y, a veces, esa búsqueda apasionada no termina todo lo bien que podríamos desear, sino en titulares como  «Justine Dupont cierra el año accidentada». 

El caso es que la surfista francesa tenía una cuenta pendiente con Jaws, donde hace cuatro años, en el Peahi Challenge, terminó con una fractura de hombro y los ligamentos de la rodilla rotos. Según ella misma cuenta, ese accidente le metió algo de miedo en el cuerpo, pero también el anhelo de reencontrarse con la ola y poder meterse en el tubo con éxito. Vamos, que ella estaba deseando volver a Hawaii y experimentar de nuevo la adrenalina de una ola de semejante tamaño.

Justine Dupont cierra el año accidentada

El caso es que las previsiones para el spot donde se rodó la película tiburón (de ahí su sobrenombre) eran más que buenas para estas Navidades, y Justine no se lo pensó dos veces: cogió un billete de avión y tras 40 horas de viaje, aterrizó a las dos de la mañana. Pero el cansancio no la paró y, con tan solo dos horas de sueño, decidió meterse en el agua. Eran las seis de la mañana. ¡Tremenda voluntad! Esto es lo que la pasión por el surf puede conseguir.

Según ella cuenta, «las condiciones eran buenas y agradables. Sin ser demasiado grande y con poco viento, lo que es raro en Jaws. Cuando llegó esta ola me di la vuelta, remé y pensé: ¡uau, estás ahí!. Una fracción de segundo después recibí el impacto de un cocotero en la cara (aka @coconut_willie). Las quillas me pasaron por encima del pie y sentí el impacto del labio. Como hace 4 años, volví a ver las estrellas. Gracias al equipo de rescate por salvarme.»

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Justine dupont (@justinedupont33)


Y un@ podría pensar que la cosa se quedó allí, pero Justine realmente quería aprovechar su baño, así que volvió: «Tenía dolores por todas partes, pero también muchas ganas de aprovechar las condiciones, que eran magníficas, así que volví al pico diciéndome a mí misma que estaba bien. Al cabo de una hora no podía ver bien, tenía náuseas, dolor de cabeza y tosía sangre. Fin de la sesión.»

En fin, Free Surfers, la pro volverá a intentarlo porque ya sabéis, la búsqueda de la ola perfecta nunca termina.

¡Os deseamos un 2023 lleno de olas muy buenas!